En niños, la meniscopatía (afortunadamente) no suele ser una lesión muy común, o por lo menos como pueden ser el Osgood-Schlatter o enfermedad de Sever, muchas más frecuentes en niños que practican deporte.

En adolescentes, a partir de los 13 o 14 años, suelen ir asociadas a un traumatismo o tambien «acompañadas» cuando hay un gesto brusco y se rompen tambien el ligamento cruzado anterior o el ligamento lateral interno.

Para hablar de meniscopatía, tenemos que entender primero qué son los meniscos

Los meniscos son dos estructuras semilunares de cartílago situadas entre el fémur y la tibia, compuestas principalmente por proteínas, proteoglicanos y agua.

Tenemos dos meniscos en cada rodilla, uno interno y otro externo.

El menisco interno o medial (meniscus tibialis) es mayor que el externo y de contorno casi oval (similar a la letra C), con una anchura posterior de aproximadamente 10 mm., que se estrecha por delante a medida que se inserta en el área intercondílea de la tibia, por delante del origen del ligamento cruzado anterior.

En cambio, el menisco externo o lateral (meniscus fibularis) tiene una forma más circular (similar a la letra O) y aunque es más pequeño que el medial cubre una superficie algo superior a la superficie tibial, por delante se inserta en el área intercondílea anterior por fuera y por detrás del ligamento cruzado anterior. Por detrás termina en el área intercondílea posterior por delante del extremo terminal del menisco medial.

Meniscopatía, lesión de la rodilla

La función de los meniscos es:

  • Amortiguación, durante la marcha,  de hasta un 20% del impacto.
  • Dar estabilidad a la rodilla.
  • Ayudar al deslizamiento, debido a su alta cantidad de agua.
  • Distribución de fuerzas descendentes hacia fuera, alejándolas de los puntos de anclaje centrales de menisco, por ejemplo cuando andamos o corremos.
  • Propiocepción.

¿Cuál es la incidencia de la meniscopatía?

Como hemos dicho antes, las lesiones meniscales no son frecuentes en niños deportitas a no ser que el pequeño sufra una lesión más grave que esté «acompañada» por una lesión de menisco.

La meniscopatía es una causa frecuente de consulta en la clínica de rodilla. Presenta una alta incidencia, tanto dentro de la población deportista profesional como aficionada.

Su incidencia se ha estimado en 60-70 / 100,000 habitantes cada año.

Es cuatro veces más frecuentes en hombres que en mujeres y la mayoría se producen entre los 20 y 31 años, constituyendo la indicación más frecuente de artroscopía de rodilla hoy en día.

Además, existen grupos de población que presentan cambios degenerativos relacionados con la edad, y aquellos con factores genéticos que determinan una mala calidad del colágeno y que por ello pueden ser más propensos a sufrir lesiones meniscales.

¿En qué consiste la meniscopatía?

Cuando hablamos de meniscopatia nos referimos a lesión de uno de los dos meniscos de la rodilla, pudiendo ser en el interno (la más común) o en el externo, y en función de sus causas traumática o degenerativa.

La meniscopatía traumática afect, sobre todo a los jóvenes

La meniscopatía traumática está relacionada, en un alto porcentaje, con personas jóvenes, y se produce cuando el fémur realiza un giro y una compresión de carácter brusco sobre la tibial, atrapa al menisco, produciéndose la lesión. A su vez, la meniscopatía traumática se poduede diferenciar entre directa o indirecta.

  • El mecanismo lesional en los traumatismos indirectos se producen con la rodilla en flexión, valgo o varo y rotación. El paciente recibe un golpe por la zona interna o externa de la rodilla con el pie en el suelo, y al girar o rotar se produce una presión que el menisco no soporta y se rompe.
  • En cuanto a las lesiones con traumatismo directo pueden ser por una Hiperextensión forzada o hiperflexión forzada.

La meniscopatía degenerativa es de «mayores»

En cambio, la meniscopatía degenerativa se produce por un desgaste a causa de la edad, siendo el desencadenante de la rotura de menisco un traumatismo o la sobrecarga de la articulación.

El tipo de lesión de los meniscos lo describiremos a continuación en este cuadro:

 Tipo de lesiones de menisco

Tipo de lesión                                     Comentario
Longitudinales Lesión meniscal más fuerte. Representa el 29% de todas las lesiones mediales y el 33% de las laterales.
En asa de cubo Más común en el menisco medial. Una lesión longitudinal completa puede progresar y llegar a ser en asa de cubo.
Oblicua (o colgajo) Más frecuente en la región entre el medio cuerpo y los segmentos posteriores de meniscos.
Complejas Normalmente una consecuencia de traumas repetidos de rodilla.
Radiales Más frecuente originaria del borde libre a la periferia meniscal
Horizontales Normalmente son lesiones degenerativas

Sintomatología de la meniscopatía

  • Dolor difuso, cuando hay inflamación en la rodilla o principalmente dolor en la interlinea articular.
  • Bloqueo articular, dificultad o incapacidad para extender o flexionar.
  • Dolor al realizar giros.
  • En ocasiones la sintomatología va disminuyendo con el paso del tiempo, por lo que es muy importante estar atentos si el posible lesionado es un niño.

Meniscopatía - desgarro de meniscos

Diagnóstico de la meniscopatía

La exploración física de la articulación por parte del fisioterapeuta o del médico nos puede guiar para determinar, con una fiabilidad muy alta, si se ha producido una lesión en la zona meniscal.

Para poder obtener esta información, el terapeuta palpará la interlínea de la rodilla, la zona entre la parte superior de la tibia y la rótula, posteriormente realizar diferentes pruebas:

  • Prueba de Mc Murray: Con el paciente tumbado boca arriba (decúbito supino) sobre una camilla. El terapeuta le flexiona la rodilla del paciente al máximo mientras palpa con una mano la interlinea de la rodilla, la zona entre huesos, y  con la otra mano realiza movimientos rotatorios y extensivos de la tibia, determinando la posición del talón el menisco que se está explorando. Si durante uno de estos giros el médico nota un chasquido, se determina que existe la rotura meniscal, y si hay dolor, habrá una lesión.Meniscopatía - prueba de McMurray

En el vídeo que mostramos a continuación, podremos ver se forma clara cómo se ejecuta esta prueba.

 

  • Prueba de Appley: En este caso el paciente se sitúa tumbado boca abajo en la camilla y coloca la rodilla afectada flexionada en 90 grados. A continuación el terapeuta presiona sobre el talón al realizar la rotación de la rodilla. Si el paciente sufre dolor al realizarse este movimiento, existe rotura de menisco. En el caso de que el dolor continúe después de realizar la rotación, es posible que exista lesión en los ligamentos.
  • Prueba de Steinmann/Steinmann II: El paciente se coloca en la camilla sentado con las rodillas flexionadas haciendo un ángulo de 90 grados. El terapeuta realiza movimientos de rotación hacia dentro y hacia fuera de la tibia, habiendo dolor en la interlínea articular en el caso de que haya una rotura de menisco. Para cerciorarse de que existe el problema, el especialista procederá a extender un poco la rodilla y repetir estos giros. Si el paciente nota que la zona del dolor se ha desplazado hacia delante se confirma la meniscopatía.

En cuanto a exploraciones complementarias:

  • La resonancia magnética, donde podremos diferenciar entre un menisco sano y uno roto.
  • Y el Artro-TAC, que se utiliza en los casos en los que haya habido una operación meniscal.

Tratamiento de la meniscopatía

Tras tener localizada la zona de rotura y después de un buen diagnóstico, se elegirá un tratamiento conservador o quirúrgico.

Los factores a tener en cuenta para decidir si provece un tipo de tratamiento u otro para una meniscopatía son:

  • Tipo de rotura.
  • Edad del paciente.
  • Hábitos de vida.
  • Lesiones asociadas (LCA,LLI..)
  • Estado general de salud del paciente.

Es importante también que el paciente tenga:

  • Menos de 40 años.
  • No padezca osteoartritis.
  • No tenga una rodilla inestable.

El tratamiento conservador se utilizará en casos donde ha habido una lesión en la zona periférica del menisco (zona con un gran aporte sanguíneo, lo que puede permitir que este se regenere), es decir, una lesión parameniscal. La parte afectada del menisco tiene irrigación sanguínea, por lo que puede curarse por sí sola. La sangre permite curar, regenerar y cicatrizar heridas/lesiones y hará lo mismo en este caso.

En cambio si la lesión se produce en la zona interna, debido a la poca vascularización, será imposible no evitar el tratamiento quirúrgico, siendo el más común la menisectomía parcial.

Tras ella, y para asegurar una buena recuperación, es muy importante seguir un tratamiento en el que nosotros los dividiremos en varias fases: 

FASE 1 de recuperación de una menisectomía parcial

  • Drenaje linfático manual.
  • Ejercicios de liberación y estabilización de la cabeza humeral.
  • Movilización de columna lumbosacra.
  • Aplicación de vendaje neuromuscular.

FASE 2 de recuperación de una menisectomía parcial

  • Utilización de baños de contraste: Empezando con agua caliente (38ºC-44ºC) de 4-6 minutos y acabando en frío (10ºC-20ºC) 1-2 minutos.
  • Movilidad articular pasiva progresiva en los primeros días.
  • Reeducación postural y del movimiento, a través del trabajo de propiocepción utilizando en las primeras fases en el medio acuático.

Posteriormente realizar un trabajo fuera del agua basado también en la reeducación propioceptiva, trabajando:

  1. En los receptores de la piel, a través de tacto-presiones.
  2. En los receptores articulares y musculares, a través de ligeros golpeos y estiramientos. Y sobre la musculatura del cuádriceps, isquiotibial, glúteo medio, aductores.
  3. Una vez hecho lo anterior, podemos empezar a realizar el trabajo en carga, sin dolor y sobre superficies estables.
  4. Posteriormente pasaremos al trabajo en carga sobre superficies inestables.

Últimas fases de recuperación:

  • En primer lugar nos tenemos que asegurar que tiene un buen rango de movilidad articular que le permita la flexión y extensión y sin dolor.
  • El trabajo de fuerza del tren inferior, con el objetivo de tener una musculatura preparada para la actividad física y bien compensada.
  • Ejercicios progresivos donde solicitemos cambios de dirección, acompañados de cambios de ritmo.
  • Ejercicios pliometricos de menos a más complejidad.
  • Por ultimo ir introduciendo en el trabajo de campo con el equipo, primero sin contacto con otros jugadores para terminar teniéndolo.

Como ya explicamos en otras lesiones, antes de volver a la competición es muy importante asegurarnos que la rodilla está preparada para no sufrir ningún tipo de lesión o recaída, realizaremos una serie de test.

Return to play o vuelta a los entrenamientos y competición después de una meniscopatía

¿Cómo podemos determinar si el deportista puede volver a entrenar?

Realizando una serie de test que nos darán una medida muy fiable de su estado actual

  1. Star Excusion Balance Test (SEBT): Test funcional que cuantifica el alcance de la extremidad inferior mientras son desafiados los límites de la estabilidad de un individuo. Incorpora una postura de apoyo unipodal con el alcance máximo de la pierna opuesta, hacia 8 direcciones.

Meniscopatía - Star Escusion Balance Test

  1. Y balance Test: Test con el mismo objetivo que el SEBT, pero en dos direcciones y está más enfocado a deportistas de elite.

Meniscopatía - Balance Test

  1. Single Hop Test (SHT). Consiste en registrar la distancia conseguida por nuestro deportista a través de un salto a una sola pierna.
  2. Triple Hop Test (THT). En este test se mide la distancia total alcanzada por el deportista tras tres saltos en línea recta a una sola pierna.
  3. Cross-over Hop Test (CHT). Consiste en obtener la distancia que consigue nuestro deportista tras la ejecución de tres saltos cruzados a una sola pierna.
  4. Timed Hop Test (THT). Cuantifica el tiempo que tarda el deportista en recorrer una distancia de 6 metros a una sola pierna. Se apuntará la cifra con dos decimales y se anotará el tiempo una vez el talón sobrepase la línea de los 6 metros.

Meniscopatía - Timed Ho Test

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