En 1912 el Dr. James Warren Sever, describió la “enfermedad de Sever”, como un tipo de dolor crónico localizado en los talones, en pacientes menores de edad.

La enfermedad de Sever junto al Síndrome de Osgood-Schlatter y el de Sindig-Larsen-Johansson, forma parte de un grupo de patologías propias del crecimiento y que surgen de forma más frecuente en niños y jóvenes que practican deporte.

Muchos médicos prefieren referirse a ellas como “procesos” o “condiciones” ya que son inherentes al crecimiento infantil, y suelen desaparecer de forma espontánea cuando dicho crecimiento tiende a su fin.

Todos estos problemas, incluyendo la enfermedad de Sever, surgen por la debilidad de las zonas llamada “fisis” o cartílagos de crecimiento que es un tejido conectivo situado en las porciones distales de los huesos.

Es en la fisis donde encuentran las células de crecimiento del hueso. Además de su fragilidad natural, la tracción repetitiva de la actividad deportiva puede dañar la fisis y ser el origen del dolor que va a sufrir el niño.

Enfermedad de Sever en niños

¿La enfermedad de Sever afecta a los niños que hacen deporte?

Previamente a hablar de la enfermedad, debemos hablar sobre la osificación calcánea, ya que según Hendrix en 2005, la edad de aparición de la epífisis calcánea se produce en torno a los 7-9 años y finaliza a los 15-17 años. Esto es algo que debemos tener en cuenta cuando tenemos un paciente con esta enfermedad, ya que su recuperación no tiene por qué ser inmediata.

La incidencia de esta patología se centra en niños de 8-13 años y en niñas entre los 6-9 años, un poco antes que los niños ya que el inicio de la pubertad es más precoz.

En un 60% de los casos el proceso es bilateral, es decir, puede surgir en ambos pies del niño.

Según Orava et cols, en cuanto a la etiopatogenia, se dice que la enfermedad de Sever se produce por un exceso de tracción, de cargas axiales y de fricción que soporta el talón en edades tempranas por un exceso de tensión en la musculatura de la cadena posterior.

Como consecuencia de ello, se producen numerosas fracturas microscópicas o microfracturas en el hueso que supone una disminución del aporte vascular, dando lugar al dolor.

El punto donde el tendón de Aquiles se une al hueso del talón, el calcáneo, muy cerca de uno de estos cartílagos de crecimiento, se llama apófisis o tuberosidad calcánea. El estiramiento repetido del tendón puede provocar la inflamación del cartílago y la aparición de las referidas microfracturas.

Dolor en el talón

Si ya de por sí el talón debe soportar mucha carga mecánica, como el simple acto de caminar, es comprensible que el niño en crecimiento padezca dolor en esta zona, y más todavía, si practica un deporte que lo sobrecarga todavía más.

Deportes como el Tae-Kwon-Do, el cual supone un gran esfuerzo de los Gastrocnemios y Sóleos, así como los deportes de alto impacto en la zona del talón y que se suelen practicar en superficies duras, como por ejemplo, fútbol sala, baloncesto, tenis, etc…pueden ser uno de los factores predisponentes.

También influyen los malos hábitos saludables, llevar un calzado inadecuado o tener un pie equino, cavo o valgo.

Es importante no tener una limitación en la dorsiflexión de tobillo, ya que esto puede ser debido a una tensión muscular excesiva de la musculatura situada en la zona posterior de la pierna, y todo esto generaría un mayor estrés en la zona del talón.

Hay otro tipo de factores relacionado con la anatomía del niño:

Sobrepronación, niños que giran el pie hacia el interior cuando caminan pueden ser más propensos a sufrir la enfermedad de Sever.
Pies planos o cavos: un arco demasiado pronunciado o demasiado elevado transmite mayor estrés al pie y al talón, incrementando así el riesgo de sufrir la enfermedad de Sever.
• Tener una pierna más corta que la otra: el pie de la pierna más corta sufra más tensión al caminar y por ello es más propenso de padecer la enfermedad de Sever.

Por ultimo, otro factor predisponente que nos podemos encontrar, es que en España está aumentando la Obesidad Infantil y como consecuencia de ello, este tipo de niños tendrá una mayor dificultad para andar ya que sufrirán pequeños traumatismos en la zona de la apófisis calcánea.

¿Qué síntomas tiene la enfermedad de Sever?

Hablando de la sintomatología, en sus inicios se podría definir como una ligera molestia al finalizar el ejercicio que con el reposo se hace llevadero, pero con el paso del tiempo terminará produciéndose un dolor que le impedirá hacer actividad física de impacto.

En cuanto a la exploración física, al realizar la palpación hay dolor, medial, lateral, perpendicular y plantar en la zona del talón que va ir aumentando al hacer una dorsiflexión y una flexión plantar contrarestiencia.

Se produce un aumento de grosor a nivel de la inserción del tendón de Aquiles.

¿Se puede tratar la enfermedad de Sever?

En primer lugar hay que explicar a los padres y al paciente la naturaleza del proceso de la enfermedad de Sever, así como su evolución y resolución espontánea; de esta manera podremos tranquilizarlos y será más fácil su tratamiento.

Es importante, además, que el niño sea valorado adecuadamente por un médico especialista, por si fuera necesario realizar pruebas adicionales para descartar otro tipo de problemas.

Reducir la práctica de actividad física de impacto y a gran intensidad durante las primeras fases o en fases muy agudas es fundamental, para empezar con la recuperación, además de la utilización de crioterapia.

La fisioterapia especializada también tiene un papel muy importante a la hora de ayudar al niño a superar este problema.

En el tratamiento nos centraremos en primer lugar en la relajación de la musculatura posterior de la pierna. Si con el tiempo no se consigue mejorar se puede añadir la colocación de una plantilla ortopédica que nos ayude a corregir, o con una pequeña talonera, cuya medición dependerá del acortamiento del Soleo y Gastronemios,

Es importante evitar cualquier tipo de infiltración con cortico-esteroides ya que lo único que conseguiríamos es reducir los síntomas durante un corto periodo de tiempo, además se podría dañar un hueso que está en crecimiento y las fibras del tendón de Aquiles.

Como en diferentes patologías el trabajo de propiocepción, flexibilidad y fuerza con ejercicios isométricos puede ayudar tanto a prevenir como tratar dicha lesión.

Estiramientos para la enfermedad de Sever

¿Se puede seguir haciendo deporte con la enfermedad de Sever?

La finalidad del tratamiento es eliminar o aliviar el dolor a la vez que se intenta mantener las actividades del niño tanto como sea posible.

Conviene evaluar qué actividades deportivas realiza el niño y si éstas se realizan de una forma adecuada y con el calzado apropiado que permita buena movilidad articular de la zona del pie, trabajando la dorsiflexión de tobillo.

En el caso de que el niño tenga la enfermedad de Sever es muy importante ser consciente que la vuelta al trabajo debe ser siempre de forma progresiva, realizando una planificación muy específica en la cuantificación de las cargas de trabajo y las intensidades a las que va a empezar a realizar deporte.

Por este motivo debemos siempre insistir en la realización de ejercicios de estiramiento para prevenir esta patología tan molesta y que puede condicionar, no solamente la actividad deportiva de niños, sino también su vida diaria, y si el niño ya estuviera sufriendo de la enfermedad de Sever, poder mitigar sus consecuencias.

Los ejercicios se deben realizar siempre antes y después de cada sesión deportiva y lo ideal es poder seguir unas directrices profesionales que ayuden a prevenir lesiones.

Es importante saber que en el 99% de los casos, la enfermedad de Sever desaparece una vez que finaliza el crecimiento infantil. Para un niño siempre va a ser muy positivo que siga practicando deporte, así ¿por qué no ayudarle a que siga haciéndolo?

BIBLIOGRAFÍA

1. Hendrix LC.Calcaneal Apophysitis (Sever Diasease). Clinics in Podiatric Medicine and Surgery 2005;22:55-62.

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